Vivir la música o¿aprenderla?


Hace años me hago la misma pregunta y solo pareciera encontrar respuesta cuando veo la expresión de los niños y niñas mientras llevamos el ritmo de una canción espontáneamente y es entonces en el movimiento de sus cuerpos que encuentro mil respuestas.


El gesto, el movimiento, la espontaneidad simple y la iniciativa pura, validan la música y le dan sentido.


Cuando comparto con maestras y especialistas mis talleres de capacitación en el Método MUVI - Música Vivenciada para Cuna e Inicial - las maestras suelen repensar mucho en torno al objetivo primordial de la experiencia músical en pedagogía. Y es que, definitivamente el "chip" de "aprender" de todas las formas posibles en la escuela pareciera que desvirtuara la vital importancia de la emoción. Una emoción abierta a la expresión sin mayores objetivos que encontrar y sentir placer en aquello que hacemos.


En el Perú la experiencia en Cuna e Inicial se ha orientado a fines y objetivos de "aprendizaje" que han convertido la música en un medio utilitario, para lograr que los niños se disciplinen, guarden cosas, guarden silencio, guarden fila y guarden hasta la imaginación. En ese guardar hemos logrado que guarden también sus emociones, su voluntad y su capacidad de proponer y expresar sentimientos.


La música ha pasado a ser un medio para que los niños aprendan canciones para "celebrar" en eventos orientados a satisfacer el ego del adulto o también a aprender colores, nociones relacionadas al clima, números e idiomas. Lo cual en cierta manera se puede lograr de maneras más lúdicas siempre y cuando el fin no sea necesariamente aprenderlas, sino disfrutar de la propuesta musical. Sin embargo la música que acompaña tales canciones suele ser trillada, repetitiva, chancando y pasando una y otra vez la "cancioncita" para "asegurarnos" que la interiorizaron y que saben; como hace la vaca, el perro y el gato, contar del 1 al 10, repetir los nombres de los colores en castellano, inglés y si se puede en otro idioma más, así como aprender palabras relacionadas a las mismas emociones como "estoy contento, triste, molesto". Como si el niño finalmente no pudiera tomar consciencia de manera espontánea de como se siente en cada momento de su vida.


Por mi parte y, desde mi experiencia logro ver como los niños que viven la música bajo estos parámetros suelen ser niños muy poco motivados para la vivencia musical, altamente inhibidos, repetitivos, casi "ecolálicos", robóticos o disforzados. Es curioso como esos mismos niños suelen aperturar sus emociones y sentimientos y fluir de manera más armónica cuando un adulto sensible les permite la posibilidad de participar, proponer y elegir.




Cuando los niños logran elegir el personaje de la canción que entrará en la historia cantada, cuando llevan el ritmo sin que se les dirija, cuando se mueven al compás de la música de manera libre, es cuando los veo más "vivos", alegres y apasionados.


Aprender ritmos, conceptos y nociones no es algo planificable en edades tempranas. Las maestras y especialistas en inicial deberíamos comprometernos a vivir la experiencia musical sin mayores intenciones que disfrutarla, ya que el disfrute de la experiencia permitirá grandes procesos en la emoción que de por sí conllevan grandes vivencias de las cuales obviamente cada niño podrá obtener la mayor riqueza, comprensión y entendimiento posible.


No existe manera de vivenciar la música si la cognitivizamos. Es como si un adulto fuera a una fiesta pensando "hoy aprenderé a mover mis pies de derecha a izquierda cuando baile salsa" ó "voy a repasar la canción de Calamaro que no terminé de aprender mientras bailo con mi novia" ó "voy a aprender a cantar Bonito de Jarabe de Palo" para aprender a socializar y valorar las cosas buenas de la vida y saludar a las personas con alegría. Las canciones y el proceso musical cognitivizado pierde todo su sentido cuando lo convertimos en aprendizaje. El aprendizaje debería ser un producto natural fruto espontáneo de un proceso rico en una vivencia deliciosa que llene primordialmente nuestra alma. Es desde ella que vibramos y cuando esto sucede cada fibra de nuestro organismo se llena de una especie de energía singular que nos llena más de vida. El secreto de la experiencia musical es la vivencia pura, mágica e irrepetible.


¿Será por eso que la música está relacionada al lado derecho del cerebro? Aquel ligado a la intuición, la poesía, la libertad, la pasión por la vida, la creatividad y la sensación de armonía y paz en el corazón? A reflexionar....

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